Síndrome de la cintilla iliotibial o del corredor

Un alto porcentaje de los #runners que pasan por la consulta muestran esta dolencia. Es muy característica y habitual en este deporte.


En esta entrada del blog vamos a intentar revisar porqué ocurre y qué podemos hacer para recuperarla.


Para situarnos, la banda #iliotibial es un tendón de tejido grueso que forma parte del músculo tensor de la fascia lata, cuyo origen se encuentra en la espina ilíaca anterosuperior de la pelvis. Esta banda recorre la parte lateral del muslo insertándose en el cóndilo lateral de la tibia, exactamente en el tubérculo de Gerdy.



Imagen: sportsinjuryclinic

Una fricción, de manera repetida, de la banda iliotibial con el epicóndilo lateral del fémur provoca una irritación de la cintilla. A nivel de rodilla cuando ésta se flexiona más de 30 grados, el glúteo mayor se contrae y la banda iliotibial se desliza posteriormente hasta colocarse detrás del epicóndilo femoral. Durante la extensión, la banda iliotibial se coloca anterior al epicóndilo femoral.


Su principal síntoma es un dolor inespecífico en la parte externa de la rodilla. Además, este dolor aparece de forma progresiva varios minutos después del inicio de la carrera y en la mayoría de los casos el dolor momentáneo desaparece al cesar la actividad. No obstante, esta fricción prolongada en el tiempo, junto con la práctica de ejercicio excesivo puede agravar la situación originando un dolor más agudo, una aparición más temprana del dolor durante la práctica deportiva y aparición del dolor en movimientos de la vida diaria como subir escaleras.




¿Por qué aparece?


Hay varios factores que pueden condicionar el desarrollo de esta patología:


· Dismetría en los miembros inferiores.

· Debilidad de la musculatura abductora de la cadera (principalmente glúteo medio).

· Prominencia aumentada de epicóndilos femorales.

· Valgo dinámico de rodilla.

· La pronación excesiva o la tendencia al pie plano hace que, al correr, el pie caiga hacia dentro (hay una pérdida del arco del pie). Esta caída arrastra consigo a la tibia y la rodilla aumentando el roce sobre la cintilla.

· Uso de calzado inadecuado.

· Mala biomecánica en la técnica de carrera.

· Deficiente estabilización de la pelvis durante la fase de carrera.

· Uso de plantillas inespecíficas o necesidad de ellas.


Hay que dejar claro que en ningún caso una de ellas de manera aislada causará esta patología. Muchos de estos factores el paciente los ha tenido siempre y a pesar de eso no ha tenido dolor. En cierto momento pueden ser factores que contribuyan a desarrollarla, pero nunca podemos tratar ninguna como causa único. Creo que el factor determinante es el aumento súbito de la carga de entrenamiento. Hay un estudio donde se analizan 100 casos con esta dolencia, y en un 64% de los pacientes habían tenido un aumento brusco de la carga justo antes de empezar los síntomas. Estamos hablando de un porcentaje muy significativo.

(Estudio: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7396052).


¿Qué tratamiento recomendamos?


Nuestro objetivo será hacer una correcta valoración previa al tratamiento para poder ceñirnos a las necesidades del paciente.


En el comienzo de la patología sería indicada la aplicación de hielo para controlar la inflamación (24 primeras horas) y el reposo relativo, es decir, evitar los ejercicios de carrera.

Fuera de las primeras 24 horas no es recomendable la continuación de aplicación de hielo porque esto reduce la llegada de sustancias reparadoras y regeneradoras del tejido.


Posteriormente a la fase más aguda, desde #BalanceMedicalCenter, proponemos un tratamiento multidisciplinar para este tipo de patologías.


A nivel #fisioterapéutico debemos relajar y flexibilizar la musculatura adyacente a la lesión con el gran abanico de técnicas de las que disponemos y tenemos un amplio conocimiento. Debemos también reforzar y mejorar la musculatura estabilizadora a través de distintos ejercicios, y en la fase final desarrollar una readaptación a la práctica deportiva.


A nivel #osteopático debemos tratarlas disfunciones de rodilla, cadera y lumbar. Incluso las disfunciones osteopáticas del tobillo como ocurre en un pie plano que favorece la caída hacia dentro de la rodilla.


A nivel #podológico realizamos un estudio exhaustivo de la pisada y analizamos en detalle cada gesto biomecánico, con el fin de elaborar correcciones en tu pisada con unas plantillas totalmente personalizadas.

Cristina Macía.

Fisioterapeuta.



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